El proyecto GNU y el software libre

21 Ene

 


Richard Stallman fue quien tuvo la iniciativa del Proyecto GNU, él trabajó en el Laboratorio de Inteligencia Artificial (AI Lab) del MIT en 1971, y pasó a formar parte de la primera comunidad que compartía software.  En el AI Lab se utilizaba un sistema operativo de tiempo compartido llamado ITS (Incompatible Timesharing System), diseñado y escrito por los hackers de lab en lenguaje ensamblador para el Digital PDP-10, uno de los ordenadores más grandes de la época. Ellos usaban la palabra «hacker» para describir a «alguien que ama la programación y disfruta explorando nuevas posibilidades».

A principios de los años ochenta, desapareció  la comunidad hacker del AI Lab, y aparecieron los primeros sistemas operativos propietarios (un sistema que impide compartir o modificar el software).

“Los usuarios de ordenadores deberían ser libres para modificar los programas y ajustarlos a sus necesidades; libres para compartirlos, porque la cooperación con los demás constituye la base de la sociedad.”

Luego de ello,  creó un sistema compatible con Unix para dotarle de portabilidad y facilitar el cambio a los usuarios de Unix.

El nombre de GNU fue elegido según una tradición de los hackers, como un acrónimo recursivo de «GNU’s Not Unix». ¡Gnu No es Unix!

Para  evitar una horrible confusión, se pide de favor pronunciar la «G» en la palabra «GNU» cuando se refiera al nombre de este proyecto. GNU se pronuncia en inglés de forma muy similar a new, que significa «nuevo».

GNU no es de dominio público. Todos tendrán permiso para modificar y redistribuir GNU, pero a ningún distribuidor se le permitirá restringir su redistribución posterior. Es decir, no estarán permitidas modificaciones propietarias. Esto con el fin de asegurarse que todas las versiones de GNU permanezcan libres.

En enero de 1984 Stallman abandonó su empleo en el MIT y comenzó a escribir software GNU. Pensó que el primer programa para el proyecto GNU sería un compilador capaz de trabajar en múltiples lenguajes y plataformas y diseño un nuevo compilador partiendo de cero conocido como GCC.

LA DEFINICIÓN DE SOFTWARE LIBRE

El término «software libre» no tiene ninguna relación con el precio.

El «software libre» es una cuestión de libertad, no de precio. Para comprender este concepto, debemos pensar en la acepción de libre como en «libertad de expresión» y no como en «barra libre de cerveza». Con software libre nos referimos a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. Nos referimos especialmente a cuatro clases de libertad para los usuarios de software:

Libertad 0: La libertad de ejecutar el programa sea cual sea el propósito.

Libertad 1: la libertad para estudiar el funcionamiento del programa, modificarlo y adaptarlo a tus necesidades. (Para que se trate de una libertad efectiva en la práctica, deberás tener acceso al código fuente, dado que sin él la tarea de incorporar cambios en un programa es extremadamente difícil.)

Libertad 2:La libertad de redistribuir copias, ya sea de forma gratuita, ya sea a cambio del pago de un precio.

Libertad 3: La libertad de distribuir versiones modificadas del programa, y luego publicarlo de tal forma que la comunidad pueda aprovechar las mejora introducidas (el acceso al código fuente es condición indispensable para esto).

Software libre es cualquier programa cuyos usuarios gocen de estas libertades. De modo que deberías ser libre de redistribuir copias con o sin modificaciones, de forma gratuita o cobrando por su distribución, a cualquiera y en cualquier lugar.

Cuando hablamos de software libre, es preferible evitar expresiones como «regalar» o «gratis», porque entonces caeremos en el error de interpretarlo como una mera cuestión de precio y no de libertad.

POR QUÉ EL SOFTWARE NO DEBE TENER PROPIETARIOS

El sistema de copyright permite que los programas de software tengan «propietarios», la mayor parte de los cuales pretende privar al resto del mundo del beneficio potencial del software. Los propietarios desearían ser los únicos que pueden copiar y modificar el software que usamos.

Entre algunas medidas odiosas y draconianas ahora usadas para hacer cumplir el copyright del software. Toma, por ejemplo, estas cuatro prácticas de la Software Publishers Association, SPA [Asociación de Editores de Software]:

  • Propaganda masiva afirmando que está mal desobedecer a los propietarios para ayudar a un amigo.
  • Solicitar a la gente que se convierta en soplona para delatar a sus colegas y compañeros de trabajo.
  • Redadas (con ayuda policial) en oficinas y escuelas, en las que se dice a la gente que debe probar que es inocente de hacer copias ilegales.
  • El proceso judicial —iniciado por el gobierno de los EEUU, a petición de la AES— a personas como David LaMacchia del MIT,  no por copiar software —no se le acusa de copiarlo—, sino meramente por dejar sin vigilancia equipos de copia y no controlar su uso.

¿Qué es lo que la sociedad necesita?

Necesita información que esté verdaderamente a disposición de sus ciudadanos —por ejemplo, programas que la gente pueda leer, arreglar, adaptar, y mejorar, no solamente ejecutar. Pero lo que los propietarios de software ofrecen de forma característica es una caja negra que no podemos ni estudiar ni modificar.

La sociedad también necesita libertad. Cuando un programa tiene un propietario, los usuarios pierden la libertad de controlar una parte de sus propias vidas. Y sobre todo una sociedad necesita incentivar el espíritu de cooperación entre sus ciudadanos. Cuando los propietarios de software nos dicen que ayudar a nuestro vecino de una manera natural es «piratería», están contaminando el espíritu cívico de nuestra sociedad. Por eso decimos que el software libre es una cuestión de libertad, no de precio.

Los propietarios hacen uso de distintos argumentos para que se les conceda el control de cómo usamos la información:

  • Insultos

Los propietarios usan palabras difamatorias como «piratería» y «robo», al igual que terminología experta como «propiedad intelectual» y «daño», para sugerir una cierta línea de pensamiento al público —una analogía simplona entre los programas y los objetos físicos.

  • Exageración

Los propietarios dicen que sufren un «daño» o «pérdida económica» cuando los usuarios copian programas por su cuenta. Pero copiar no tiene un efecto directo sobre el propietario, y no hace daño a nadie. El propietario sólo puede perder si la persona que hizo la copia hubiese pagado por otra del propietario en su lugar.

  • La ley

Los propietarios a menudo describen el estado actual de la ley, así como las duras sanciones con las que nos amenazan. Implícita en este enfoque va la sugerencia de que la ley actual refleja un punto de vista moral incuestionable—y aun así al mismo tiempo, se nos insta a considerar estas sanciones como hechos naturales por los que no se puede responsabilizar a nadie.

  • Derecho natural

Los autores a menudo apelan a una conexión especial con los programas que han escrito y añaden que, en consecuencia, sus deseos e intereses respecto al programa simplemente prevalecen sobre los de cualquier otra persona—o incluso sobre los del resto del mundo. (Normalmente son las empresas, no los autores, los que detentan el copyright sobre el software, pero se espera de nosotros que ignoremos esta diferencia.)

Para los que presentan esto como un axioma ético—el autor es más importante que tú sólo les puedo decir que yo mismo, un notable autor de software, lo considero una tontería.

  • Economía

El último argumento que se emplea para justificar la existencia de propietarios de software es que esto conduce a la producción de más software.

A diferencia de los demás, éste argumento por lo menos adopta un enfoque legítimo sobre el tema. Se basa en un objetivo válido para satisfacer a los usuarios de software. Y empíricamente está claro que la gente producirá más de algo si se les paga bien por ello.

Pero el argumento económico tiene un defecto: se basa en la presunción de que la diferencia es sólo cuestión de cuánto dinero debemos pagar. Asume que la «producción de software» es lo que queremos, tenga el software propietarios o no.

La cooperación es más importante que el copyright. Pero una cooperación clandestina, oculta no contribuye a mejorar la sociedad. Una persona debería aspirar a vivir una vida honrada abiertamente con orgullo, y esto significa decir «no» al software propietario.

En septiembre de 1984, y a principios de 1985, comenzó su  empresa de distribución de software libre, con GNU Emacs pues al no contar con trabajo anunció que enviaría copias a cualquiera interesado a cambio de ciento cincuenta dólares (así se financió en aquel entonces).

El objetivo de GNU era proporcionar libertad a los usuarios, el método que se empleo se denominó copyleft que  autoriza la ejecución del programa, su copia, modificación y distribución de versiones modificadas, siempre que no se añada ninguna clase de restricción a posteriori. De este modo, las libertades cruciales que definen el «software libre» quedan  garantizadas para cualquiera que posea una copia; estas libertades se convierten en derechos inalienables.

En 1985 se crea la Free Software Foundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo de software libre. La FSF también se hizo con la empresa de distribución de copias de Emacs, a lo que más tarde añadiría otros programas libres—no sólo de GNU— así como la venta de manuales libres. La FSF acepta donaciones, pero la mayor parte de sus ingresos siempre procedió de las ventas de copias de software libre y de otros servicios relacionados con éste.

“Todos los programas ejecutados en un sistema GNU/Linux utilizan la librería C de GNU para comunicarse con Linux, esta fue desarrollada por Roland McGrath. La shell utilizada en la mayoría de los sistemas GNU/Linux se llama BASH acrónimo de Bourne Again Shell, desarrollada por otro empleado de la FSF, Brian Fox.

Las corporaciones relacionadas con el software libre., se dedican a distribuir  colecciones de software libre en CD-Rom; otras proporcionan servicio técnico a distintos niveles, contestando a las preguntas de los usuarios, subsanando bugs o añadiendo nuevas funciones. Incluso, hay algunas dedicadas al lanzamiento de nuevos productos de software libre. Pero no se las debe confundir con las empresas de «valor añadido», No son empresas de software libre, su software es propietario, y con sus productos pretenden tentar a los usuarios y despojarles de su libertad.

El principal objetivo de GNU era ser software libre. A medida que iba aumentaba la popularidad del proyecto GNU, la gente empezó a donar ordenadores que operaban con Unix. Y fueron de gran utilidad, porque la forma más fácil de desarrollar componentes de GNU era partiendo de un sistema Unix y reemplazar sus componentes uno a uno.

La librería C GNU utiliza un copyleft especial llamado GNU Library General Public License, que autoriza el enlace de software propietario con la librería.

No existen razones éticas para autorizar la incorporación de aplicaciones propietarias en el sistema GNU, pero estratégicamente parece que prohibir esto desincentivaría el uso del sistema GNU en lugar de alentar el desarrollo de aplicaciones libres, por esta razón se lo permitió.

Al iniciarse el proyecto GNU se  pensó que se desarrollaría el sistema en su totalidad y luego se  lo publicaría entero. Pero no fue así, dado que cada uno de los componentes del sistema GNU se implantó en un sistema Unix, todos ellos podían ejecutarse en sistemas Unix mucho antes de que existiera el sistema GNU. Además los desarrolladores de GNU dedicaban la mayor parte de su tiempo al mantenimiento de programas  y a la incorporación de funciones a los componentes existentes, en vez de escribir los que faltaban.

En 1990, el sistema GNU estaba casi terminado. Faltaba crear un solo componente  central, el kernel.   Y se decidió crearlo como una colección de procesos de servidor que se ejecutaría sobre Mach (microkernel desarrollado en la Carnegie Mellon University).

El GNU Hurd es una colección de servidores implantados en Mach que desempeñan las diversas tareas propias del kernel de Unix.

El GNU Hurd al no estar listo para producción se combino con otro kernel ya estaba a disposición.

“En 1991, Linus Torvalds desarrolló un kernel compatible con Unix y lo llamó Linux. En 1992, la combinación de Linux con el incompleto sistema GNU resultó en un sistema operativo libre.  Denominando a esta versión GNU/Linux para explicar su composición, una combinación del sistema GNU con Linux como kernel.”

Los fabricantes de hardware tienden cada vez más a mantener en secreto las especificaciones del hardware. Esto dificulta enormemente la tarea de escribir drivers libres que sean compatibles con el hardware nuevo.

La librería no libre que opera en un sistema operativo libre constituye una trampa para los desarrolladores de software libre, tal fue el caso de Motif (X Windows) y  Qt (escritorio KDE que en aquel entonces no era libre). Por ello la comunidad del software libre reaccionó de dos maneras: GNOME y Harmony. GNOME, el GNU Network Object Model Environment, es el proyecto de escritoriode GNU. Y Harmony es una librería sustitutiva compatible, diseñada con el fin de ejecutar software KDE sin recurrir a Qt.

La amenaza más seria a la que se enfrenta GNU procede de las patentes de software, que pueden introducir algoritmos y funciones fuera del alcance del software libre al menos durante veinte años. Por lo que GNU intenta sacar adelante el trabajo sin funciones patentadas.

La mayor deficiencia de los sistemas operativos libres no reside en el software, sino en la ausencia de buenos manuales libres para los mismos. La documentación es una parte esencial de cualquier paquete de software; un paquete importante de software libre sin un buen manual libre que lo acompañe constituye un lastre considerable. Se debe autoriza la redistribución (incluida la venta comercial) en papel y on-line, de modo que el manual pueda acompañar a todas las copias del programa.

“GNU /Linux trata de atraer a nuevos usuarios a la comunidad  y  enseñarles los principios de la comunidad.

Los partidarios de «software de código abierto» trataban de evitar la confusión entre «libre» y «gratuito».  Pero otros intentaban dejar a un lado los principios que habían  impulsado la creación del software libre y el proyecto GNU, procurando así atraer a los ejecutivos y a los usuarios de empresas, quienes comparten mayoritariamente una ideología que antepone las ganancias económicas a la libertad, a la comunidad, a los principios. Un claro ejemplo de ello son las revistas «Linux» —están repletas de anuncios de software propietario que funciona con GNU/Linux.

Dado que el software libre te daría la misma libertad con cualquier otro nombre, qué nombre usemos marca una gran diferencia: palabras distintas transmiten distintas ideas. El movimiento de software libre y el movimiento open source son hoy en día movimientos separados con diferentes puntos de vista y objetivos, aunque podamos y trabajen juntos en algunos proyectos prácticos «el open source es un método de desarrollo; el software libre es un movimiento social». Para el movimiento open source, el software no libre es una solución ineficiente. Para el movimiento de software libre, el software no libre es un problema social y el software libre es la solución.

El << open source >> software de código abierto es software cuyo código fuente esta disponible de forma libre y pública, aunque los acuerdos específicos de licencia varían en lo que está permitido hacer con ese código.

Stallman comenta: “Reconocemos que han contribuido a nuestra comunidad, pero nosotros creamos esta comunidad, y queremos que la gente lo sepa. Queremos que la gente asocie nuestros logros con nuestros valores y filosofía, no con los de ellos. Queremos que se nos oiga, no estar difuminados detrás de un grupo con puntos de vista diferentes. Para prevenir que la gente piense que somos parte de ellos, hacemos malabares para no usar la palabra «open» al describir el software libre.

De modo que, por favor, menciona al movimiento del Software Libre cuando hables del trabajo que hemos hecho, y del software que hemos desarrollado —como el sistema operativo GNU/Linux.”
Cómo promover el software libre si trabajas en la Universidad

Se buscaba una estrategia para licenciar los programas contenidos en GNU que garantizaría que todas las versiones modificadas seguirían siendo software libre, y acabó convirtiéndose en la GNU General Public License (GNU GPL).

Con el paso de los años, varias filiales universitarias han acudido con frecuencia a la Free Software Foundation para asesorarse sobre la forma de negociar con los gerentes que opinan que el software es tan sólo algo que vender. Un buen método, aplicable incluso a proyectos específicamente financiados, consiste en basar su trabajo en un programa ya existente publicado con GNU GPL. De esta forma, se puede responder a los gerentes: «No podemos publicar la versión modificada, a menos que sea con GNU GPL, de otro modo estaríamos infringiendo el copyright».

Cuando los gestores comprenden que sus opciones se limitan a tener un paquete de software libre que aportará prestigio a la universidad o nada de nada, por lo general se decantarán por la primera opción. Pero no todas las universidades tienen políticas codiciosas. La política de la Universidad de Texas tiene una política que facilita que todo el software desarrollado en ella se publique como software libre bajo la licencia GPL. Univates en Brasil y el Indian Institute of Information Technology en Hyberabad, India, practican políticas de publicación de software con GPL.

 

Si estás interesado en calificar una licencia específica como licencia de software libre, visita http://www.gnu.org/licenses/license-list.html.

Fuente: STALLMAN Richard, Software libre para una sociedad libre, Diciembre 2004, Traducido Versión 1.0 [Fecha: 2011-01-19]

Los propietarios hacen uso de distintos argumentos para que se les conceda el control de cómo usamos la información:

  • Insultos

Los propietarios usan palabras difamatorias como «piratería» y «robo», al igual que terminología experta como «propiedad intelectual» y «daño», para sugerir una cierta línea de pensamiento al público —una analogía simplona entre los programas y los objetos físicos.

  • Exageración

Los propietarios dicen que sufren un «daño» o «pérdida económica» cuando los usuarios copian programas por su cuenta. Pero copiar no tiene un efecto directo sobre el propietario, y no hace daño a nadie. El propietario sólo puede perder si la persona que hizo la copia hubiese pagado por otra del propietario en su lugar.

  • La ley

Los propietarios a menudo describen el estado actual de la ley, así como las duras sanciones con las que nos amenazan. Implícita en este enfoque va la sugerencia de que la ley actual refleja un punto de vista moral incuestionable—y aun así al mismo tiempo, se nos insta a considerar estas sanciones como hechos naturales por los que no se puede responsabilizar a nadie.

  • Derecho natural

Los autores a menudo apelan a una conexión especial con los programas que han escrito y añaden que, en consecuencia, sus deseos e intereses respecto al programa simplemente prevalecen sobre los de cualquier otra persona—o incluso sobre los del resto del mundo. (Normalmente son las empresas, no los autores, los que detentan el copyright sobre el software, pero se espera de nosotros que ignoremos esta diferencia.)

Para los que presentan esto como un axioma ético—el autor es más importante que tú sólo les puedo decir que yo mismo, un notable autor de software, lo considero una tontería.

  • Economía

El último argumento que se emplea para justificar la existencia de propietarios de software es que esto conduce a la producción de más software.

A diferencia de los demás, éste argumento por lo menos adopta un enfoque legítimo sobre el tema. Se basa en un objetivo válido para satisfacer a los usuarios de software. Y empíricamente está claro que la gente producirá más de algo si se les paga bien por ello.

Pero el argumento económico tiene un defecto: se basa en la presunción de que la diferencia es sólo cuestión de cuánto dinero debemos pagar. Asume que la «producción de software» es lo que queremos, tenga el software propietarios o no.

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