Algunas objeciones fácilmente rebatibles a los objetivos de GNU…

22 Ene

—«Nadie lo usará debido a que es gratuito, ya que esto significa que no cuenta con ninguna asistencia».

—«Se tiene que cobrar por el programa para pagar el servicio de soporte.»

Si tu negocio requiere poder confiar en la asistencia, la única manera es tener el código fuente y todas las herramientas necesarias. De este modo, puedes contratar a cualquier persona disponible para corregir el problema; y no estar a merced de ningún individuo. Con Unix, el precio del código fuente deja esta posibilidad fuera de cualquier consideración para la mayoría de los negocios. Con GNU esto será sencillo.

Mientras tanto, los usuarios que no saben de ordenadores necesitan que se les lleve de la mano: hacer cosas por ellos que ellos mismos podrían hacer fácilmente, pero que no saben cómo hacerlas.

Estos servicios podrán ser proporcionados por compañías que vendan solamente servicios de asesoría y de reparación. Si es verdad que los usuarios prefieren gastar dinero y obtener un producto con servicio, estarán igualmente de acuerdo en adquirir el servicio habiendo obtenido el producto de forma gratuita. Las empresas de servicios competirán en calidad y precio; los usuarios no estarán atados a ninguna en particular.

Entre tanto, aquellos de nosotros que no necesitemos servicios debemos poder usar el programa sin pagar por el servicio.

—«No se puede llegar a mucha gente sin publicidad y uno debe cobrar por el programa para mantener esto».

—«No tiene sentido dar publicidad a un programa que la gente puede obtener gratuitamente».

Existen varias formas de publicidad gratuita o de bajo costo que pueden usarse para informar a numerosos usuarios de ordenadores acerca de algo como GNU. Pero quizá sea verdad que se puede llegar a más usuarios de microordenadores a través de la publicidad. Si realmente es así, un negocio que haga publicidad del servicio de copia y envío de GNU por un precio, debería ser lo suficientemente exitoso como para pagar como mínimo su publicidad. De esta forma, sólo los usuarios que se beneficien de la publicidad pagarán por ella.

Por otro lado, si mucha gente obtiene GNU a través de sus amistades y estas empresas no resultan ser un buen negocio, esto demostraría que la publicidad no era realmente necesaria para divulgar GNU.

—«Mi compañía necesita un sistema operativo propietario para tener una ventaja competitiva».

GNU sacará al software de sistema operativo del entorno de la competencia. Usted no podrá obtener una ventaja en esta área, pero tampoco la competencia podrá tenerla frente a usted. Usted y ellos competirán en otras áreas, mientras se benefician mutuamente en ésta. Si tu negocio es vender un sistema operativo, no te gustará GNU, pero ese es tu problema. Si tu negocio es otra cosa, GNU puede salvarlo de ser arrojado al costoso negocio de la venta de sistemas operativos.

—«¿No merecen los programadores una recompensa por su creatividad?»

Si hay algo que merezca una recompensa es la contribución social. La creatividad puede considerarse una contribución social, pero sólo si la sociedad es libre de aprovechar sus resultados. Si los programadores merecen ser recompensados por la creación de programas innovadores, bajo esta misma lógica deben ser castigados si restringen el uso de estos programas.

—«¿No debería tener el programador la opción de pedir una recompensa por su creatividad?»

No hay nada que objetar en querer un pago por el trabajo, o por buscar maximizar los propios ingresos, siempre y cuando no se utilicen medios que sean destructivos.

Pero las formas a las que estamos acostumbrados actualmente en el campo del software se basan en la destrucción. Cuando se opta deliberadamente por la restricción, las consecuencias dañinas son la destrucción deliberada.

La razón por la que un buen ciudadano no utiliza estos medios destructivos para volverse más rico es que si todos lo hicieran, podríamos empobrecer por medio de una mutua destrucción. Esto es ética kantiana, o la Regla de Oro. Específicamente, el deseo de ser recompensado por la creatividad de uno no justifica privar al mundo en general de toda o parte de esa creatividad.

—«¿No pasarán hambre los programadores?»

La verdadera razón por la que los programadores no se morirán de hambre es porque aún es posible que se les pague por programar; sólo que no se les pagará tanto como en la actualidad.

Restringir la copia no es la única forma para hacer negocios con el software. Es la forma más común porque es de la que se obtiene más dinero. Si ésta se prohibiera o fuese rechazada por el comprador, el negocio del software se movería hacia otras formas de organización que actualmente no se usan tan a menudo.

Hay siempre muchos modos para organizar cualquier tipo de negocio. Probablemente la programación no será tan lucrativa bajo esta nueva forma como lo es actualmente. Pero esto no es un argumento en contra del cambio. No se considera una injusticia que los dependientes de tiendas obtengan los salarios que ganan actualmente. Si los programadores ganaran lo mismo, no será tampoco una injusticia. (En la práctica ellos ganarán considerablemente más).

—«¿No tiene derecho la gente a controlar cómo se usa su creatividad?»

El «control sobre el uso de las ideas de uno» realmente constituye control sobre las vidas de otras personas; y normalmente se usa para dificultar más sus vidas.

La gente que ha estudiado cuidadosamente el tema de los derechos de propiedad intelectual

—como los abogados— dice que no hay un derecho intrínseco a la propiedad intelectual. Los tipos supuestos de derechos de propiedad intelectual que reconoce el gobierno fueron creados por actos específicos de legislación con propósitos específicos. Por ejemplo, el sistema de patentes fue establecido para animar a los inventores a revelar los detalles de sus inventos. Su propósito fue ayudar a la sociedad y no tanto ayudar a los inventores.

Todos los derechos de propiedad intelectual son únicamente licencias que otorga la sociedad porque se pensaba, correcta o equivocadamente, que la sociedad en conjunto se beneficiaría al ser otorgados.

El caso de los actuales programas es muy diferente al de los libros de hace cien años. El hecho de que la forma más sencilla de copiar un programa sea de un vecino a otro, el hecho de que un programa sea tanto el código fuente como el código objeto, siempre distintos, y el hecho de que el programa sea usado y no leído y disfrutado, se combinan para crear una situación en la que una persona que hace valer un copyright está dañando a la sociedad en su conjunto tanto materialmente como espiritualmente; nadie debería hacerlo a pesar de que la ley se lo permita.

—«La competencia hace que las cosas se hagan mejor».

El paradigma de la competencia es una carrera: al premiar al ganador, estamos alentando a todos a correr más rápido. Cuando el capitalismo realmente trabaja de esta manera, hace un buen trabajo; pero sus partidarios están equivocados al asumir que siempre funciona así. Si los corredores olvidan por qué se otorga el premio y se centran en ganar sin importar cómo, pueden encontrar otras estrategias —como atacar a los otros corredores. Si los corredores se enredan en una pelea a puñetazos, todos llegarán tarde a la meta.

El software propietario y secreto es el equivalente moral de los corredores en una pelea a puñetazos. Es triste decirlo, pero el único árbitro que tenemos no parece estar en contra de las peleas; sólo las regula —«por cada 10 yardas que corras, tienes derecho a un disparo». Lo que debería hacer es separarlos y penalizar a los corredores por el solo hecho de intentar pelear.

—«¿No dejarán todos de programar si no hay un incentivo monetario?»

De hecho, mucha gente va a programar sin absolutamente ningún incentivo monetario.

La programación tiene una fascinación irresistible para algunas personas, generalmente para las mejores en el ramo. No hay escasez de músicos profesionales que sigan en lo suyo aunque no tengan esperanzas de ganarse la vida de esta forma.

El pago a los programadores no va a desaparecer, sólo se va a reducir. La pregunta correcta es, ¿alguien programará con la reducción en el incentivo monetario? Sí lo harán.

Durante más de diez años, varios de los mejores programadores del mundo trabajaron en el Laboratorio de Inteligencia Artificial por mucho menos dinero del que podían ganar en otras partes. Recibieron varios tipos de recompensas no económicas: fama y aprecio, por ejemplo. Y la creatividad también se disfruta, es un premio en sí misma. Luego la mayoría se fue cuando se les ofreció la oportunidad de hacer ese mismo trabajo interesante por mucho dinero.

Lo que muestran los hechos es que la gente programa por razones distintas a la de la riqueza; pero si se les da una oportunidad de hacer también mucho dinero, ésta entrará en sus expectativas y la van a exigir. Las organizaciones que pagan poco no podrán competir con las que pagan mucho, pero no tendría que irles tan mal si las que pagan mucho fueran prohibidas.

—«Necesitamos a los programadores desesperadamente. Si ellos nos pidieran que dejemos de ayudar a nuestro prójimo, tendríamos que obedecer».

Uno nunca está tan desesperado como para tener que obedecer este tipo de exigencia.

Recuerda: millones para nuestra defensa, ¡pero ni un céntimo para tributos!

—«Los programadores necesitan tener alguna forma de ganarse la vida».

A corto plazo, esto es verdad. Sin embargo, hay bastantes maneras de que los programadores puedan ganarse la vida sin vender el derecho a usar un programa. Esta manera es frecuente ahora porque es la que les da a los programadores y hombres de negocios más dinero, no porque sea la única forma de ganarse la vida. Es fácil encontrar otras formas, si quieres encontrarlas.

He aquí unos cuantos ejemplos:

Un fabricante introduce un nuevo ordenador y pagará por adecuar los sistemas operativos al nuevo hardware.

La venta de enseñanza, los servicios de asistencia y mantenimiento también pueden dar trabajo a programadores.

La gente con ideas nuevas podrá distribuir programas como freeware, pidiendo donativos a usuarios satisfechos, o vendiendo servicios de asistencia. Yo he conocido a personas que ya trabajan así con éxito.

Los usuarios con necesidades comunes pueden formar un grupo de usuarios y pagar sumas de dinero. Un grupo contratará a empresas de programación para escribir programas que a los miembros del grupo les gustaría utilizar.

Todo tipo de desarrollo puede financiarse con un «impuesto de software»:

Supón que todos los que compren un ordenador tengan que pagar un tanto por ciento de su precio como impuesto de software. El gobierno entrega este dinero a una agencia como la Fundación Nacional de la Ciencia para que lo emplee en el desarrollo de software.

Pero si el comprador del ordenador hace por sí mismo un donativo para el desarrollo de software puede verse exento de este impuesto. Puede donar al proyecto de su elección—a menudo, elegido porque espera utilizar los resultados tan pronto como se haya completado. Puede tomar un crédito por cada cantidad de donativo hasta la totalidad del impuesto que tenía que pagar.

La tasa total de impuesto podrá ser decidida por un voto de los contribuyentes al impuesto, sopesada de acuerdo con la cantidad sobre la que se aplicará el impuesto.

Las consecuencias:

La comunidad de usuarios de ordenadores apoya el desarrollo del software.

Esta comunidad decide qué nivel de apoyo se necesita.

Los usuarios a quienes les importa a qué proyectos se destine su parte pueden escogerlos por sí mismos.

A largo plazo, hacer programas libres es un paso hacia el mundo post-escasez, donde nadie tendrá que trabajar duro para ganarse la vida. La gente será libre para dedicarse a actividades entretenidas, como la programación, después de haber dedicado diez horas obligatorias a la semana a las tareas requeridas, como legislar, el asesoramiento familiar, la reparación de robots y la exploración de asteroides. No habrá necesidad de ganarse la vida mediante la programación.

Hemos alcanzado ya una gran reducción de la cantidad de trabajo que la sociedad en su conjunto debe realizar para mantener su productividad actual, pero sólo un poco de ésta reducción se ha traducido en descanso para los trabajadores, dado que hay mucha actividad no productiva que se requiere para acompañar a la actividad productiva.

Las causas principales de esto son la burocracia y las luchas isométricas contra la competencia. El software libre reducirá en gran medida estos drenajes en el área de producción de software. Debemos hacer esto para lograr así avances técnicos en la productividad que se traduzcan en menos trabajo para nosotros.

Fuente: STALLMAN Richard, Software libre para una sociedad libre, Diciembre 2004, Traducido Versión 1.0

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